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Nueva sentencia del Tribunal Supremo sobre contrato de transporte aéreo

Nueva victoria de los consumidores.

Esta vez referente al contrato de trasporte aéreo. El pasado 13 de noviembre el Tribunal Supremo (TS) dictó una Sentencia confirmando el criterio de la Audiencia Provincial de Madrid, que resolvía un procedimiento promovido por la Asociación de Consumidores y Usuarios (OCU) frente a la compañía aérea Iberia, y declaraba la nulidad de varias de las cláusulas de sus contratos.

La primera de estas cláusulas estipula que “en caso de necesidad el transportista puede hacerse sustituir por otro transportista, utilizar aviones de terceros o modificar o suprimir escalas previstas en el billete”. La genérica expresión “casos de necesidad” es el motivo por el que los tribunales consideran la cláusula abusiva y contraria a los intereses de los consumidores, ya que puede favorecer injustamente a la compañía aérea en caso de incumplimiento del contrato por su parte. Para llegar a esta conclusión se apoyan en la normativa española y europea, que establecen que deben darse circunstancias extraordinarias, y no sólo una genérica necesidad, para justificar estos cambios. Los tribunales españoles cierran filas en torno a la interpretación del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que entiende que las circunstancias extraordinarias son aquellas que en forma alguna pudieron evitarse, habiendo incluso declarado la responsabilidad del transportista en una ocasión en que se originó una huelga de personal por el anuncio sorpresivo de una reestructuración en la empresa.

La segunda de estas cláusulas es la que excluye la responsabilidad del transportista de garantizar los enlaces con otros vuelos. Considera el TS que aunque el transportista no responderá siempre que el viajero pierda un enlace, sí que deberá hacerlo a veces, y que la cláusula  contiene una exención de responsabilidad “redactada en términos excesivamente genéricos y que dejan la cuestión a la exclusiva voluntad del transportista”. Entiende el TS que ello perjudica los derechos del consumidor a la hora de exigir responsabilidad al transportista por los daños y perjuicios que le provoquen los incumplimientos respecto a los enlaces de vuelos, lo que resulta contrario a la buena fe que debe darse en toda relación contractual.

La última de estas cláusulas, conocida como no show, establece que cuando en un mismo billete se compran varios trayectos y alguno de ellos no se usa, automáticamente se cancelarán los trayectos restantes. Entiende el TS que el no usar alguno de los trayectos no es razón suficiente para la cancelación del resto del billete, que ya han sido abonado por el consumidor en su totalidad. Esto implica un lucro injustificado de Iberia, a quien la ausencia de un pasajero en un vuelo no supone nada, y que podría incluso vender el billete nuevamente. Considera el tribunal que “la cláusula en cuestión supone un desequilibrio de derechos y obligaciones contrario a la buena fe, puesto que a un consumidor que ha cumplido con su obligación, que es únicamente el pago del precio, se le priva en todo caso del disfrute de la prestación contratada, que por razones que pueden ser de naturaleza muy diversa ha decidido o se ha visto impelido a disfrutar solo en parte.”

Una sentencia que sin duda sentará precedente y que reconcilia en parte a los consumidores con el TS, porque a veces tanto unos como otros estamos en las nubes

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